EPÍLOGO
I
El mundo no volvió a ser
igual. Los imperios de Occidente llevaron a cabo una reunión extraordinaria en
París. Se comprometieron a hallar explicaciones, a prepararse para futuras
amenazas y a proteger sus intereses de cualquier riesgo; aunque esto último no
lo hicieron público.
La gente entendió que les
esperaba un futuro lleno de eventos paranormales. Aceptaron el hecho. Por
supuesto que hubo una conmoción mundial después del 15 de septiembre, pero como
casi siempre, se olvidaron de todo unas semanas después y continuaron con sus
vidas. A fin de cuentas, ¿qué otra cosa podían hacer?
II
La Fe del Amor quedó disuelta
oficialmente. Algunos de sus integrantes fueron arrestados, otros abatidos. Los
que tenían habilidades peligrosas lograron escapar.
Martín lloró sobre el cuerpo
de El Suricato. Tuvo que desaparecer, pero juró venganza contra Barragán y
Dorantes.
El padre de Dalia murió de un
infarto al conocer el fatal destino de su hija. La mujer dejó huérfanos a tres niños. Su
familia inició una incansable batalla legal para recuperar su cuerpo de las
manos del Ejército.
Pero como bien dijo Prr Prr
Cat, su semilla terminó por germinar. En varias partes del mundo, sobre todo en
Latinoamérica, surgieron espontáneamente templos no oficiales de la Fe del
Amor. Decían, su intención era aniquilar el odio que sembraron las religiones.
La confesión pública del cardenal
provocó revueltas en muchos templos religiosos del mundo. El papa prohibió los
actos públicos. Se aisló en las habitaciones doradas del Vaticano. Enviaron
refuerzos para proteger los recintos.
Las manifestaciones contra las
religiones tuvieron desenlaces brutales. Rabinos asesinados, pastores
linchados, un cardenal italiano fue torturado. Se abrieron miles de carpetas de
investigación en contra de los jerarcas de la religión. El odio se multiplicó
en nombre del amor.
Hubo una enorme discusión
mundial para redefinir el concepto del amor. Incansables debates estériles se
llevaron a cabo. Incluso, la palabra amor en español comenzó a utilizarse en
países donde se hablaba otra lengua. La Real Academia de la Lengua Española
tomó espada y escudo para proteger su definición de una inminente mancillación.
Todo el mundo se preocupó por
el amor, pero nadie se interesó en redefinir el odio, sentimiento humano por
demás común.
III
La mayoría de los involucrados
directos en lo que se conoció como “La Guerra Amorosa” huyeron del país. La
Interpol emitió una ficha roja por todos ellos.
Ceferino, acusado de
terrorismo y agitación, desapareció de la faz de la Tierra, pero no en sentido estricto,
sino porque cada persona que lo llegaba a reconocer lo olvidaba al instante.
Él y su familia se refugiaron
en un país. Su esposa y su hija tuvieron que adaptarse a una sociedad
completamente distinta. Aun así, Jazabel lucía rebosante. Tenía el encanto
suficiente para ser feliz en cualquier entorno.
Por su parte, Ceferino tuvo la
pícara inquietud de especializarse en estudios de teología. Aunque comenzó en
Jerusalén, visitó los lugares religiosos más importantes del mundo.
IV
Los policías sublevados se
metieron en grandes problemas. No solo fueron expulsados de la Policía Federal,
también se inició un juicio en su contra por hacer mal uso de su autoridad.
Melgarejo y Manríquez
estuvieron presos dos años en un penal de máxima seguridad. Ninguno quiso
falsear su testimonio. Aunque el Estado no les creyó del todo, un extraño
investigador japonés se comunicó con ellos para ofrecerles un trato a cambio de
su libertad.
Barragán, una de las novatas
más prometedoras de su unidad, quedó libre a falta de pruebas. Entró a trabajar
a una compañía de seguridad privada en la que conoció a mucha gente influyente
del país. Uno de ellos, un empresario importante de las telecomunicaciones
nacionales, quien se dijo admirador de su talento y la recomendó con un socio
neerlandés que tenía un peculiar interés por invertir en México.
Dorantes perdió ambas piernas.
Tuvo que retirarse del oficio policíaco. Su vida se vino abajo al dejar de
hacer lo único que le gustaba. Preocupados por él, sus hijos, un muchacho de 30
y una joven de 26, lo convencieron (prácticamente lo obligaron) de practicar
algún deporte paralímpico. Así, tres años después, Dorantes volvió a tener fe en
la vida. Dejó su particular fascinación por el alcohol y la cocaína para
practicar básquetbol en silla de ruedas. Su avance fue notable, tanto que entró
a la selección paralímpica de básquetbol. En el Centro Paralímpico Mexicano, donde
entrenaba, escuchó hablar de una jovencita atleta con una enorme proyección. Toda la delegación estaba sorprendida con su talento. Le auguraron un
futuro laureado en las paralimpiadas venideras. Pero lo que más le llamó la
atención a Dorantes fue el saber que ella, al igual que Rocco, provenía del
barrio de San Miguel.
V
Las subinspectora Luisa
también tuvo que entregar la placa. Se refugió durante un tiempo en las drogas.
Menos entusiasta que Dorantes, ella no se metió a ninguna actividad para
sobrellevarlo. Tuvo que tragarse el dolor, masticarlo por años y escupirlo.
Se obsesionó un poco por
investigar quién es Ceferino. Por más que forzó su mente, jamás recordó lo que
pasó en el bosque. A veces creía que Ceferino solo era un fantasma.
Tras perder su trabajo, tuvo
que desempeñarse como chofer de una aplicación de transporte.
La vida fue dura con ella la
mayoría de las veces, pero amable en otras. Unos tíos suyos tenían una cadena
de restaurantes en la ciudad. Con sus ahorros invirtió en ellos. Cinco años
después abrió su propia sucursal. Aunque tuvo que lidiar con las extorsiones
del narcotráfico a su manera: haciéndose justicia por propia mano.
Su desenlace nada amable fue
haber perdido la patria potestad de sus hijos. Aunque tenía prohibido verlos,
los contactaba en secreto por Facebook a través de cuentas falsas. Nunca perdió
la esperanza de recuperarlos.
Su apartamento “temporal” se
volvió su amargo hogar. Pero combatir a extorsionadores de forma superheróica
no era su único pasatiempo, también se dedicó a ocultar a los doctores, quienes
se dedicaron a investigar todos los misterios que rodeaban al extinto tótem.
Gracias a que nadie supo de su
encuentro con Ceferino en el bosque ni participó en La Guerra Amorosa, no
hubo delitos que achacarle.
VI
Sobre los doctores a los que Luisa
ayudaba a ocultar había una especie de leyenda: la gente decía que se volvieron
invisibles.
Debido a su relación con el
tótem, también existía una ficha roja para ambos. Eran el principal objetivo de
los gobiernos norteamericanos.
El ejército mexicano acosó por
años a sus familias para sacarles información. Las comisiones internacionales
de derechos humanos se comprometieron a interceder por ellas, aunque en
realidad nunca hicieron nada, pero captaron la atención de algunas
organizaciones civiles que ayudaron a exponer las prácticas intimidatorias de
las autoridades nacionales. La prensa también se volvió su aliada.
Mientras tanto, los invisibles
Samantha y Mariano emprendieron una misión por las ruinas del mundo para
investigar un hipotético pasado del tótem. Comenzaron en Tailandia donde se
resguardaba una particular leyenda. Por supuesto, la causa de la doctora atrajo
a interesantes aliados internacionales.
VII
Para
la familia de Rocco el calvario apenas comenzaba. Cuando sucedió la explosión
de las naves rebeldes la transmisión se cortó. Los refugiados en el albergue seguían al tanto
por los streamings en vivo que la gente hacía desde sus celulares. El
sonido de las explosiones se escuchó en toda la ciudad. Los que se asomaban por
las ventanas se percataron del cielo ensangrentado. Los familiares quisieron
salir en busca de sus hijos, pero los soldados lo impidieron. Todos vivieron un
infierno.
Los
familiares volvieron a sus casas unos días después. Empezaron a considerar la
terrible idea de que los muchachos estaban muertos. Cuando entraron a la casa
de Isaac y Candelaria notaron que alguien había estado ahí recientemente. Había
trastes sucios, el piso manchado y la televisión prendida. Se alarmaron, pero
poco después se encontraron con la enorme sorpresa de que Geraldine estaba ahí.
Provocó que casi todos se desmayaran, mas al reponerse de la sorpresa sus
padres y abuelos corrieron a abrazarla como nunca antes.
Ya
mucho más tranquilos, la escucharon explicar detalladamente todo lo
que había pasado desde que se extraviaron en la fiesta. Llegó el momento más
difícil de todos: sin rodeos, les dijo que Videl y Rocco no regresarían. Quizá
lo más triste de todo era que no podrían ni recuperar sus cuerpos. Todos los
presentes se derrumbaron. Padecieron un dolor que su corazón no pudo soportar.
Les
hicieron un funeral a ambos. Aunque ellos no lo autorizaron, el Ejército
merodeó la cuadra durante el velorio. Las autoridades le permitieron a
Geraldine vivir su luto, aunque le dejaron saber que tenía que testificar.
Al
funeral asistieron los jefes de la subinspectora, quienes quisieron hablar con
la única sobreviviente del trío fantástico, pero ella se negó a hacerlo.
También fueron Carmela, Leandro y Adán. El maestro le comentó a Geraldine que
se sentía un poco culpable por todo, pero ella le dijo que sus enseñanzas
fueron de mucha ayuda para detener a Prr Prr Cat. Al final, Rocco dominó los
sueños lúcidos con gran destreza. Leandro se alegró, aunque estaba un
poco desconcertado por el papel que jugaron sus prácticas durante los eventos, lo que lo llevó a investigar más sobre la capacidad de los sueños.
La
familia de Rocco hizo todo lo posible por curar sus heridas.
Aunque
el joven actor nunca se presentó a la audición, la compañía Jorge
Ibargüengoitia le rindió una especie de homenaje cuando Jesús Ramón se acercó a
contarles todo. Hicieron un video que se publicó en internet con imágenes de
sus anteriores audiciones y de algunas actuaciones escolares. Las imágenes
estaban acompañadas de emotivos mensajes.
Rocco
se volvió una figura pública. Los rumores sobre su responsabilidad en los
eventos catastróficos comenzaron a circular. Poco a poco la historia de su vida
se filtró a través de conocidos anónimos. Incentivó un férreo debate sobre la
salud mental. El mundo se dividió entre quienes lo apoyaban y quienes lo
aborrecían.
Sus
hermanitos vivieron un acoso permanente al cual lamentablemente tuvieron que
adaptarse. Eso impactó terriblemente en su conducta. A pesar de los
tratamientos psicológicos que se les brindó gratuitamente, cada uno de ellos se
perdió a su manera. Sus padres poco pudieron hacer para evitarlo.
Entre
todo ese caos, Sofía Leticia finalmente nació. El mundo siempre es un infierno
para todos los recién nacidos, pero para esta niña, en particular, fue peor.
Candelaria
tuvo que lidiar con su crianza prácticamente sola. Su madre y una tía se
mudaron con ella para apoyarla. Admirablemente se las arregló para hacerse
cargo de sus seis hijos. Todo esto porque a Isaac comenzaron a investigarlo. Se
le acusó del asesinato de su hijo Gino. La investigación se reabrió. Incluso la
subinspectora Luisa se presentó a declarar. Esto porque la única testigo del
arreglo para el asesinato se decidió a hablar después de que su hermano, implicado
en el caso, denunciara. Aunque no había pruebas contundentes, extrañamente los
jueces terminaron por sentenciarlo. Isaac se declaró inocente, aunque realmente
no hizo mucho por evitar la cárcel. Lo negó, más que nada, por salvar su
reputación.
Posteriormente,
la embajada de Países Bajos en México le ofreció a Candelaria una ayuda
económica, pero ella la rechazó por desconfianza o por sus propios principios. A
Jesús Ramón no le quedó de otra que ignorar su propio dolor para apoyar a su
madre en la crianza de los pequeños.
VIII
Aunque
en menor medida, la familia de Geraldine también vivió el acoso de la gente.
Tuvieron que huir del país. Se refugiaron en Nueva Zelanda para iniciar una
nueva vida. Gran parte de los costos del viaje los pagó Geraldine con el dinero
que les quitó a los narcos.
Aunque
viajó con sus dos padres (sus abuelos se quedaron en casa por salud y por
arraigo. La abuela Rosalinda murió cuatro años después), ellos no tuvieron
interés en retomar su relación.
En
Nueva Zelanda la gente no estaba muy interesada en el conflicto mundial. Aunque
a veces la llegaban a reconocer, Geraldine gozaba de cierta tranquilidad. El
problema era cada que se metía a las redes sociales. La gente la destrozaba. La
acusaban junto con Videl y Rocco de haber creado a Prr Prr Cat, pues se supo
que ella lo dibujó, pero como los chicos ya no estaban, era el blanco de todo
el odio. Recibía amenazas de muerte para ella o su familia. Se burlaban de su
apariencia o sus preferencias sexuales. Se alegraban por la muerte de su
hermano y su amigo. Aunque también recibía muchos mensajes de apoyo, un solo
mensaje violento era suficiente para derrumbarla. Tuvo que iniciar tratamientos
psicológicos y psiquiátricos.
Ella y
sus padres trabajaban en un restaurante de comida mexicana. Tuvo que abandonar
la carrera de Relaciones Internacionales en México. Después de mucho
intentarlo, pudo entrar a una universidad neozelandesa.
Buscó a
la chica con el asimilar en la cabeza de la que habló Prr Prr Cat. Aunque fue
difícil acercársele y la rechazó en un primer momento, tuvieron que pasar ocho
años para que la misma chica la fuera a buscar a Nueva Zelanda.
El
acoso del Ejército nunca cesó. El gobierno de Nueva Zelanda le dio asilo
político. Activistas en ese país la asesoraron para no presentarse a testificar.
Se convirtió en un símbolo antiimperialista. “Así como Fidel”, pensaba ella
mientras veía la caja de los Cohíba.
Le
costó ocho años recuperar su sonrisa. Hizo nuevos amigos. Volvió a divertirse
como en los viejos tiempos. Se enamoró también. Se fue a vivir con una joven que
se empeñaba en solo hacerla feliz.
De vez
en cuando veía a las estrellas y recordaba a sus amigos. Hablaba con ellos, les
contaba de su nueva vida, de lo mucho que amaba a su novia. Revivía viejas
anécdotas. Recordaba su última aventura juntos en el verano del 2014. Aunque
los perdió ese año, agradeció haber vivido con ellos toda esa experiencia. Con
nadie más lo hubiera podido hacer.
A
veces, solo a veces, tenía la loca idea de que Rocco regresaría un día, pero no
se sentó a esperarlo. Siguió viviendo su vida porque era lo único que podía
hacer, porque la misma vida la estaba esperando.
IX
Rocco no podía saber todo lo
que su paso por la tierra generó. El chico se convirtió en un estandarte de
muchas cosas. Los seguidores que quedaron de la Fe del Amor se dividieron entre
quienes lo adoraban y quienes lo consideraban su enemigo. Era Dios y el Diablo
al mismo tiempo. Las discusiones entre religión, psicología y parapsicología se
volvieron relevantes gracias a él.
En el Día de Muertos, muchos
le hacían una ofrenda a él, a Videl y a las víctimas de la Guerra Amorosa.
Sus hermanos empezaron a investigar más sobre Gino, una persona de la que Rocco siempre hablaba, pero que Isaac mantenía en secreto. Con papá en la cárcel, Gino tuvo mayor presencia en casa.
Su afición por Star Wars llegó
hasta George Lucas, quien le escribió una carta a su familia. Por otro lado,
Mark Hamill estaba muy perturbado al ver que encontraron un cuerpo con su cara
abandonado en una nave.
Los cuerpos de Jar Jar Binks,
Darth Maul, algunos soldados rebeldes; los hombres con cara de lechuza, el sol
de papel, las nubes viscosas y otras tantas cosas que llegaron a materializarse
quedaron inertes. Cuando la consciencia del supremo líder partió a otra
dimensión, aquellas ensoñaciones perdieron su fuente de vitalidad. Pero nada
quedó en la anécdota, las principales potencias del mundo se adueñaron de ellas
para experimentar e intentar crear tecnología capaz de materializar los sueños.
La versión oficial del deceso
de Rocco fue que murió durante la guerra, pero se crearon incontables mitos
sobre él. Desde que se fue a Marte, hasta que viajó por el inframundo y
regresó. O que se volvió una especie de deidad que mantenía el equilibrio entre
las dimensiones. O que estaba escondido en alguna isla caribeña viviendo sin preocupaciones.
Había gente que le rezaba,
gente que se orinaba en su retrato, gente que lo invocaba, gente que juraba
haberlo visto, gente que aseguraba hablar con él por medio de la ouija o
en sesiones espiritistas o en sueños.
Rocco peleaba por volverse la
nueva deidad onírica desbancando a Morfeo.
Por el contrario, Prr Prr Cat
se volvió el demonio del sueño. La gente redujo la relación entre ellos a una
malentendida dicotomía similar al yin y yang.
Prr Prr Cat era un cuento de
terror para espantar a los niños; Rocco una historia de heroísmo que jamás
sucedió.
Sin embargo, muchos teorizaban
que ambos enemigos eran la misma persona. Las dos caras de una moneda. Un doppelgänger,
un alter ego, una doble personalidad.
Mucha gente esperaba el
regreso del supremo líder, así como alguna vez se esperó el regreso de
Jesucristo.
Si Rocco escuchara sus rezos…
¿Qué pensaría?
Comentarios
Publicar un comentario